Cómo empezó todo
El origen y propósito de ADMoS Media, contado por su fundador.
¿Y cómo empezó todo? Con Dios — aunque durante mucho tiempo yo no lo supe ni lo entendí.
La historia de ADMoS Media se parece a una caja de piezas de LEGO sin manual de instrucciones. Voy a contar esta historia pieza por pieza, porque al final todas encajan en una misma construcción: ADMoS Media.
La primera pieza: el logotipo
El logotipo y sus colores se diseñaron en 2005, para un proyecto que entonces tenía otro nombre —algo relacionado con «XP», si mal no recuerdo— enfocado en el marketing de experiencias. Durante los siguientes veintiún años, aquella agencia cambió de nombre unas cuatro veces, e incluso cambiamos de dominio una vez. Lo curioso es que, en todo ese tiempo, no tuvimos un solo cliente.
En 2026, después de siete años usando el nombre ADMoS —y de haber probado antes variaciones como Innovadmos, Admosphere Studio y ADmosphere Marketing—, Dios se ha de haber reído mucho al verme intentar descubrir, por mi cuenta, para qué servían aquellas piezas.
El 8 de diciembre de 2024, mi esposa y yo recibimos el bautismo del Espíritu Santo en Millennial Church, Tulsa. Ese momento lo cambió todo. Pasamos de vivir una vida ordinaria a entrar en un mundo de vida extraordinaria, lleno de magia y experiencias que te explotan la mente. Por primera vez pude reconocer las piezas que se me habían dado, y entender por qué antes no encajaban.
Escuchando, soñando, abriéndome a Su servicio, por fin ADMoS tuvo sentido. Entendí el origen del nombre: ADAM, Our Story. Entendí los colores de Dios en el logotipo, la X, el círculo. Por fin todo encajaba, y todo empezó a fluir: la página que nunca existió, el logo, el nombre, el dominio — todo había tenido un propósito. Simplemente no era el que yo había imaginado.
Las historias que tuvieron que esperar
El primer proyecto —y quizás el más importante de esta historia— todavía está en desarrollo, y por ahora debe seguir siendo una sorpresa.
Nació de un sueño que tuve en la universidad. Escribí entonces las primeras treinta páginas, que después perdí y nunca supe dónde quedaron. Dejé de escribir y lo abandoné… hasta que Dios me pidió retomarlo y darle prioridad. La historia que antes no tenía sentido ahora lo tiene por completo, y la entiendo mejor que nunca. Empezó como libro, después novela gráfica, y ahora, de nuevo, libro.
Pero mi corazón sigue dividido, y uno tiende a darle prioridad a lo fácil antes que a lo importante — aun cuando Dios te lo pida. No soy Abraham. Tengo mucho que aprender.
Cuatro conferencias y un fracaso necesario
Así que empecé por lo que ya tenía: todo el contenido generado para las cuatro conferencias que di en INCmty, entre 2018 y 2020.
La última, la del 2020, la tuve que presentar en un video en línea. Su modelo había nacido en una sesión del IPADE, cuando surgió una pregunta: ¿cuál puede ser la causa de que una persona pierda su posición social o su patrimonio? El profesor respondió: una enfermedad grave. En ese momento supe que no era el único.
Eso me llevó a un camino de investigación y análisis que dio como fruto la conferencia «La movilidad social es un juego de Serpientes y Escaleras», INCmty 2020.
Fue un fracaso.
Cuando me convertí, entendí que había algo más profundo, y que además estaba conectado con experiencias de mi propia vida. Un primer acercamiento me llevó a darle un borrador al pastor Xa, de Vasijas de Barro, quien me dijo que le había gustado y que quería leer más. Eso me confirmó que iba por buen camino.
Después de desarrollar todo el esquema —que ahora tenía más sentido que nunca— y agregar los elementos que faltaban, nació «Dios te quiere próspero»: un ave fénix nacida de las cenizas de aquella conferencia.
El caballo de Troya
Pero no estaba funcionando. Caí en cuenta de que el libro era demasiado técnico y académico — una barrera importante si quería que el mensaje llegara a la mayor cantidad de personas posible.
Así que decidí usar la estrategia del caballo de Troya: contar una historia. Porque nada nos hace conectar y entender algo a profundidad como una historia bien contada. Y así nació «El Primer Escalón». Y, al ser una novela, el audiolibro fue el siguiente paso natural.
De la seducción a lo irresistible
El siguiente libro nació de la conferencia «Las 5 S para crear personajes seductores», un esquema construido a partir de algunas ideas de Robert Greene en El arte de la seducción. A diferencia de Greene, mi esquema no trataba sobre las técnicas de seducción —que son parte del hacer—; lo importante era el ser: qué hacía a alguien seductor, cuáles eran esos elementos, y cómo eran procesados por nuestro cerebro, usando como referencia el modelo del cerebro triuno.
Investigación y análisis transformaron esa conferencia en «Hazlo Irresistible», libro que ya está en proceso de revisión final para su publicación.
Adán, nuestra historia
Hasta el momento, el otro libro en primer borrador es «ADÁN: Nuestra Historia».
Probablemente sea el más controversial que he escrito. En él exploro una convicción nacida de la oración, de varias vivencias propias, y de aquello que entiendo como inspiración del Espíritu Santo. El libro plantea que la reencarnación existe, y presenta a Jesús como la séptima reencarnación de Adán, recorriendo ese proceso de redención. Esta es la llave: «No te digo hasta siete veces, sino aun hasta setenta veces siete» (Mateo 18:22).
Sé que esta propuesta puede desafiar profundamente las interpretaciones de muchas personas y comunidades cristianas. Pero no puedo negar ni ocultar aquello que, desde mi experiencia, entiendo como verdadero.
Dios nos oculta ciertas cosas no por control, sino porque todavía no tenemos la madurez para llevarlas, saberlas o usarlas. Ese conocimiento antes de tiempo nos podría alejar de Él, y así seguiríamos comiendo frutos prohibidos.
¿Qué sigue? Dos libros más, basados en las otras dos conferencias que di. Después de eso, generar nuevo conocimiento y dejarnos llevar por Dios.
Coqui: mi compañera en el camino
La decisión más importante de tu vida es con quién te emparientas: quién es tu socio, o tu socia. A Coqui la conocí en 2015, como regalo de Navidad, y desde entonces hemos sido uno. Admiro tanto su fuerza, su determinación y su capacidad de seguir adelante. Tiene un carisma y un ángel sin igual. Sin ella, este camino no sería posible.
Ella me siguió a Tulsa para poder conocer a Brandon Biggs; ahí fuimos bautizados en el Espíritu Santo por Billy Burke. Después me acompañó a ver a John Bevere, cuando decidí que quería ser escritor y seguir sus pasos. En esa conferencia, en Cornerstone, San Antonio, entendí muchas cosas sobre cómo escuchar a Dios. Un dato curioso: cuando él entró al recinto, a mí me saludó de mano, viéndome a los ojos — fui el único. Lo sentí como una bendición.
Dios nos ha dado la oportunidad de estar en contacto con tres de las voces cristianas más influyentes de este momento. Y le puso la cereza al llevarnos a un concierto de Chris Tomlin, dos veces, dos días seguidos, en dos ciudades distintas: Laredo y San Antonio. Dios ha abierto las puertas de par en par.
Entregarle el control
No nos queda más que entregarle nuestra vida entera, darle a Él el control, y quedarnos nosotros con la lucha. «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes» (Efesios 6:12, RVR1960). Y ahí fue cuando nos inscribimos en Encounter School of Ministry, y cambiamos a una iglesia pentecostal.
Vaya cambio.
¿Cuándo nació realmente ADMoS? ¿En 2005, cuando apareció el primer logotipo? ¿O este año, cuando finalmente empezó a dar frutos?
Quizás nació en ambos momentos. ADMoS fue sembrado hace más de veinte años. Permaneció bajo tierra, creciendo en silencio, mientras nosotros intentábamos entender sus piezas. Finalmente empezó a dar frutos el año en que dejamos de tratar de controlarlo y decidimos entregárselo por completo a Dios.
Al final, la ironía es que, para que ADMoS diera fruto, no era ADMoS quien tenía que cambiar. Era yo.


















